NIDO DE ABEJA ES

Foto de Hello Matilde
 

Me llamo Laura y he compartido mis apellidos con un gran porcentaje del país hasta que decidí cambiar mi vida. Desde entonces soy Laura de Nido de abeja. Nací en Ciudad Real en julio de 1980 y me crié en Puertollano (Portland que le digo yo) hasta los 18 años, en los que salí pitando rumbo a Sevilla donde estudié Publicidad y Marketing. En el 2004 vine a vivir a Barcelona por amor a un novio y decidí quedarme tras un flechazo de amor verdadero a esta ciudad. He trabajado un poco de todo desde que llegué a Barcelona, pero nada me acababa de llenar y por eso decidí cambiar de vida. Ahora dirijo mi propio negocio junto a mis pugs Luisa y Micaela.


Nido de abeja nació en marzo de 2012, en plena crisis económica como resultado de mi propia crisis existencial.  


Ahora, unos añitos después parece que fue ayer cuando decidí cambiar de vida y dejar un trabajo estable, de oficina, en un sector muy guay desde fuera (e igual de aburrido que el resto de trabajos de oficina desde dentro) para abrir Nido. Mi propia tienda. El espacio en el que podía hacer lo que quisiese y ser mi jefa para las buenas y las malas. Y digo las malas porque ser jefa también tiene su parte negativa y es que te exiges más de lo que cualquier jefe te hubiera exigido nunca.
Han sido años de trabajar duro, durísimo pero también los más felices de mi vida laboral. Porque aunque esto sea de lo más típico y tópico: no hay nada mejor en la vida que hacer lo que realmente te apetezca a hacer.


Foto de Hello Matilde

Nido es el resultado de muchas cosas, la materialización de una idea que siempre me había rondado la cabeza. Siempre fui muy de jugar a las tiendas y de hacer miles de manualidades. Siempre me apasionaron las tiendas en las que se venden cosas chiquitas almacenadas en miles de cajones. Tener una ferretería para chicas “bricolajeras” podría haber sido otra opción, pero el terreno de la mercería me atraía mil veces más.

Después de toda una vida dando tumbos y dejándome guiar por lo que se suponía que tenía que hacer (estudiar mucho para ir a la uni, hacer Masters del universo, aprender idiomas, matarme por trabajar en alguna multinacional…) y a pesar de haber tenido mis momentos de rebeldía (como mi época de peluquera porque me hacía más feliz que tener una vida de oficinista gris), hace unos años descubrí que esa no era la vida que yo quería. Necesitaba dar ese giro para ser fiel a lo que mi tripa me estaba pidiendo a gritos. Busqué un local y más rápido de lo que pensaba apareció el que hoy es Nido de abeja. Luego vinieron los nervios y el miedo infinito, pero se pasaron rápido porque había mucho más que ganar que lo que podía llegar a perder.

Foto de Hello Matilde
Y ahora, unos añitos después, Nido sigue ahí y cada día se parece más a lo que quería que fuese. Una tienda taller en la que poder estar como en casa de mi abuela. Un sitio en el que comprar materiales para labores modernas de calidad y en el que hacer un montón de amigas recuperando técnicas que habían quedado relegadas a las señoras de los pueblos. Y todo esto sólo podía ser posible con clientas tan majas como las que tengo <3 <3